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09 mayo 2010

AUTO-FOTO-RETRATO DEFINITIVO!!!

Tras varios intento fallidos, puedo decir ¡ALELUYA! ¡Por fin tengo el auto-foto-retrato terminado!

Ha costado sangre, sudor y lágrimas, muchas lágrimas… pero el hecho es que todo eso ya no importa.

Como sabéis, el auto-foto-retrato ha pasado por varias metamorfosis. Empezó siendo un cubo; para acabar siendo una “fotografía móvil” (así lo he llamado); pasando por una fase de impresión lenticular.

Verdad es que éste es el cuarto trabajo que intento; aunque no haya dado muestras empíricas de la existencia del tercer auto-foto-retrato fallido; más que nada, porque era tan tan tan cutre, que me daba hasta vergüenza sacarlo a la calle. Así que, dejemos a este pequeño aborto bajo secreto de sumario y centrémonos en el cuarto y definitivo. (Al final va a tener razón Amanda con eso de que A la Cuarta va la Vencida).

Pues bien, el retrato en cuestión está formado por dos partes:

La primera, una foto en la que salgo yo con una cámara, a la cual le he recortado el objetivo. En esta imagen juego con mi yo presente (la de la foto) y mi yo futuro (pues el fondo hace referencia a África). Como he dicho por activa, por pasiva, por reflexiva y hasta cantando, me gustaría hacer reportajes documentales en este continente que tanto me fascina; y ésta es la razón de elegir ese fondo con libros que tratan de la sabana y una sábana (¡qué juego de palabras! ¿Eh?) con la silueta de los animales típicos de allí.

La segunda es una rueda que gira sobre sí misma gracias a que está unida a la primera por el centro. En ella hay tres fotografías, que corresponden a mi pasado, mi presente y mi futuro; las cuales se ven al colocarlas sobre el recorte del objetivo, girando el disco. El pasado está representado por un gorila de peluche (siempre me han gustado los animales y estar cerca de alguno siempre ha sido una obsesión); el presente es mi perro, Toby, pues representa el paso de los animales de peluche a los de verdad de la buena; y por último, el futuro es un león (que igual os imagináis el porqué, je je je).
 
Uniendo ambas partes, se hace coincidir el objetivo de la cámara, con mis objetivos en las diferentes etapas de mi vida... Si es que las palabras dan mucho juego...
Debo admitir que mi idea original (si se puede llamar así a la cuarta bombilla que enciendo, tras haber fundido tres) era la de imprimir la fotografía en un formato más grande; pero no pudo ser, pues al ampliar más la foto, los bordes quedaban muy distorsionados y los píxeles saludaban con la mano a cualquiera que se aproximase a la imagen.

Así que, este es el resultado: (os pongo las imágenes por separado para que se vean bien)




© Nuria González (Todas menos la del león)
© Francisco González (Fotografía del león)

27 abril 2010

Segundo Auto-Foto-Retrato Fallido

Tras la catástrofe del Cubo de Rubik, tuve que replantearme el auto-foto-retrato.

En esta ocasión se me ocurrió la feliz idea de realizar una impresión lenticular de efecto flip-flop.

¿Qué ocurre?

Pues que las empresas dedicadas a tratar este tema están pensadas para grandes compañías, con gran capital y gran todo… y yo ni soy empresa ni soy grande… tan solo una pequeña estudiante navegando por una loca cabeza empeñada en complicarse la vida.

No obstante, no me rendí a la primera. Escribí emails a todas las empresas que hacían impresiones de este tipo que encontré; llegando incluso a contactar por error o despiste con una de Buenos Aires que me remitió a una empresa de México (muy simpáticos por cierto).

Entre las empresas madrileñas, la mayoría ni se molestó en contestar; y las que contestaron, me dijeron: “no hacemos impresiones para particulares”; “no hacemos sólo una unidad”; o “no trabajamos ese tamaño”.

Total, que puse mis esperanzas en el resto de la Península. Unos de Barcelona me dieron señales de vida; pero un buen día dejé de saber de ellos; y por último, una empresa almeriense me dio las respuestas que tanto había buscado (ni que fuera el Santo Grial), las cuales me desalentaron por la escandalosa cifra que me propusieron. Supongo que varios ceros juntos, a una multinacional no le impactan demasiado, teniendo en cuenta el trabajo que se iba a realizar; pero, para una pobre universitaria que vive de parásito en casa de sus padres y con un salario que llega para pipas (y algún chicle en ocasiones especiales), es un mundo.

Sé que este efecto se puede “apañar” cortando dos fotos y pegándolas alternativamente en una superficie con prismas triangulares… Me planteé seriamente el realizar así la idea, pero viendo los pegotes que dejaba el pegamento en un corta y pega que hice de prueba, me di cuenta de que tal cosa no se presentaba ni en parvulitos.

Así que de esta idea sólo tengo tres millones de contactos a los que podría recurrir en el futuro y el triste recuerdo de un proyecto no conseguido.

Las fotografías que iba a unir (haciendo coincidir los ojos) en el lenticular eran estas dos:

© Ada León

© Francisco González
La primera, porque mi persona tenía que salir por las buenas o por las malas en el foto-retrato; y teniendo en cuenta que soy una chica curiosa, pensé que poner una foto en la que sólo se vieran de mí los ojos, resultaba representativo. Además, está tomada en África... aunque un poco (y un mucho) más al norte que la otra...

La segunda, porque, realmente, a mí me gustaría mirar a través de los ojos de esa leona, correr por la sabana y perderme por el continente africano a la aventura.

Ya van dos ideas sin dar frutos; la siguiente, ¿qué refrán seguirá?

A la tercera va la vencida…



o…



No hay dos sin tres…

¡¡Que Rafiki me acompañe!! (Siempre me ha parecido brutal este mono… aunque no es un mono, sino un mandril…)

03 abril 2010

Primer auto-foto-retrato fallido

La primera idea que he tenido sobre el auto-foto-retrato, es efectivamente, imposible. Tras recorrerme innumerables centros comerciales, tiendas de juguetes, incluso tiendas de todo a 1€, he comprobado que los Cubos de Rubik a gran escala no existen; y si existen, están muy bien escondidos.

Esta idea consistía en poner sobre el cubo 6 fotografías de diferentes etapas de mi vida: infancia, colegio, instituto, campamentos, scouts, universidad y montajes de un posible futuro (reportera en África); o de mí misma realizando actividades que me gustan, como el teatro, salir con mis amigos, senderismo, viajar, etc.

Así, en la exposición, explicaría que una persona tiene muchas facetas diferentes. Traería el cubo desordenado, y conforme avanzase la explicación, iría resolviéndolo. Al principio, una persona muestra una sola cara (se mostraría la primera cara resuelta del cubo); pero conforme vas relacionándote con ella, ésta te va enseñando más formas de ser o de comportarse ante diferentes situaciones; hasta que, finalmente, llegas a conocer profundamente al individuo (mostrando el cubo completamente resuelto).

Este cubo sería algo parecido a esto:

© Nuria González

17 marzo 2010

Kufikiria wa Africa

Estaba escuchando la canción de Karibuni Kenya de The Safari Sound Band y me he puesto a pensar en el auto-foto-retrato que tenemos que realizar como uno de los proyectos de fin de curso de la asignatura. La verdad es que no sé muy bien cómo plasmar la idea que me ha venido a la cabeza; así que la escribiré aquí para que no se me olvide y para que quien lo lea, si quiere, pueda ayudarme con su opinión.

El trabajo consiste en hacer un auto-foto-retrato que nos represente; y lo podemos presentar en cualquier formato. Por ejemplo, el año pasado, un chico llevó una foto suya a escala real; una chica se mostró a ella misma saliendo de una fotografía y arrrastrándose hacia una cámara de cine; otra, que cumplía años, llevó su trabajo en una tarta, etc.

Si hay algo que puede representarme (y creo que mis compañeros/as pueden dar fe de ello porque me paso el día cantando en swahili o la banda sonora de El Rey León), eso es que me encanta África. De hecho, mi intención es dedicarme a realizar documentales o algo así en este continente; y poder pasarme el día entre elefantes, gacelas, leones, etc. viajando de Tanzania a Kenya, de Botswana a Zimbabwe, de Norte a Sur y de Este a Oeste.

Supongo que esta pasión me viene de familia; y si es así, ¿qué hay que nos represente más que los nuestros?

Mi idea era combinar aspectos de mi "yo" actual y algo representativo de la sabana africana; el problema es que no sé qué soporte elegir.

Por un lado se me había ocurrido fabricar un cubo de Rubik en el que en algunas caras aparezcan características mías, y en otras, animales o personajes propios del lugar. Me parecía interesante jugar con la idea de que una persona no es sólo una fotografía, pues cada uno de nosotros mostramos diferentes matices según el momento (no tenemos una sola cara); pero, por otro lado, un cubo de Rubik es tan pequeño que no alcanza el tamaño mínimo que debe tener el trabajo, y realizar uno a gran escala supondría muchos problemas de transporte pues vivo lejos y no dispongo de coche para venir a la facultad.

Siguiendo con la idea de las diferentes caras, se me ocurrió una idea más sencilla. Se trata de una plancha en la que haya dos fotografías plegadas, de forma que, dependiendo del punto desde el que se mire, se vea una o la otra. Probablemente me decida por esto, porque me resulta más fácil de desarrollar en el poco tiempo que tenemos. En seguida está aquí Semana Santa; y después todo se convierte en un remolino caótico de trabajos, exámenes, recogida de apuntes, etc.

No obstante, también me encanta el teatro; y no rechazo la idea de hacer un retrato basándome en éste.

Pero todo está por ver...

De momento dejo aquí una fotografía que me encantaría hacer a mí, sacada de http://www.indap.gob.cl/observatorio/images/stories/africa.jpg (Fuente: Adn.es, Imagen: Foto de África por tustiendas.es),  el día 17 de marzo de 2010.